Un lugar muy singular de Cantabria y que se ha convertido en parada obligatoria para quienes visitan la zona. Se trata de una plantación con un origen industrial y que nunca llegó a explotarse, convirtiéndose a día de hoy en an espacio natural protegido. Cuenta con más de 800 ejemplares de secuoya roja (Sequoia sempervirens), una especie originaria de California, por eso ver árboles como estos de hasta 40 metros resulta bastante inesperado. El recorrido principal es bastante corto y sencillo, ideal para ir con niños o hacer una parada de 1–2 horas. Si eres amante de la fotografía no puedes perdértelo, la luz filtrándose entre los troncos rectos y enormes hace que sea uno de los lugares más fotogénicos de la zona.