Se refieren a ella como la “Capilla Sixtina del arte rupestre”, la cueva de Altamira fue descubierta en 1868 y a día de hoy esta reconocida por la UNESCO y es un símbolo fundamental para comprender la vida y la espiritualidad del Paleolítico superior. Sus pinturas tienen entre 14.000 y 20.000 años de antigüedad, entre ellas destacan bisontes policromos pintados con gran realismo, también aparecen caballos, ciervos, manos y otro signos abstractos.

La técnica que usaban demuestra que tenían capacidades artísticas destacables, usaban carbón vegetal, óxidos minerales y sombreados y perspectiva.

Como la cueva original es extremadamente delicada y tiene acceso restringido, la mayoría de visitantes recorren la Neocueva del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, una reproducción muy fiel que permite apreciar las pinturas sin dañar las originales.